¡Estimado Mykhailo Zakharovych!

¡Distinguida asamblea! ¡Damas y caballeros, hermanos y hermanas!

Nuestra reunión de hoy comenzó con oración. Este es un recordatorio para todos nosotros sobre la importancia del componente espiritual de la existencia humana, que no se limita solo a las realidades de este mundo o solo a la duración de la vida terrenal.

Con sentimientos especiales para mí, esta oración sonó aquí, en el glorioso Politécnico de Kyiv. Después de todo, además de un llamamiento directo a Dios por protección, por ayuda, por el éxito en el trabajo y la lucha, por la salud y el bienestar de los vivos, por el descanso de las almas y la paz eterna para los muertos, para mí, esta oración es un recordatorio y testimonio de la responsabilidad moral de una persona.

Muchos de vosotros recordáis bien aquellos tiempos relativamente recientes en los que reinaba el ateísmo de Estado y la ciencia y la religión se oponían artificialmente. Incluso ahora, tales puntos de vista están ampliamente difundidos en el mundo. Una de las consecuencias obvias de tal oposición es el desprecio, una especie de “entre paréntesis” de la dimensión moral del trabajo de un científico, investigador, diseñador. Hay una necesidad, hay una tarea científico-técnica de investigar, desarrollar, construir algo, y esa misma necesidad parece convertirse en una justificación para la realización del trabajo. En tal imagen del mundo, el componente moral se devalúa, se percibe como secundario y sin importancia.

Pero la agresión rusa contra Ucrania, el sufrimiento diario de nuestro pueblo por las consecuencias de la guerra plantea una vez más la cuestión de la responsabilidad moral. Cada misil, cada bombardero, cada sistema de artillería que siembra la muerte sobre las cabezas de los ucranianos fue diseñado, desarrollado, fabricado por alguien. Y este hecho plantea la pregunta: ¿cuál es la responsabilidad espiritual de un científico, diseñador, inventor por los frutos de su trabajo, cuando estos frutos sirven a un régimen totalitario, cuando aumentan el potencial armado para la tiranía?

Es indiscutible que ninguna de las personas es dada a predecir exhaustivamente las consecuencias de cada una de sus propias acciones. Sin embargo, tenemos al menos dos cosas en nuestro poder: preservar, nutrir, desarrollar una medida moral interna de nuestras propias acciones y pedirle a Dios que las consecuencias de lo que hemos hecho nunca se conviertan en maldad.

Hoy honramos a la familia del Politécnico de Kyiv, rezamos por los vivos y los muertos, expresando especialmente nuestra gratitud a los soldados defensores. Y también nos recuerda la profunda e inseparable conexión entre lo espiritual y lo material. El progreso científico y técnico pone en manos de nuestros defensores mejores armas para combatir al agresor. Al mismo tiempo, la experiencia misma sugiere una verdad evidente: ni la cantidad, ni la calidad y el poder de las armas u otros medios materiales pueden reemplazar el espíritu indomable del pueblo y la motivación interna de los soldados para luchar por la verdad y la libertad, por su patria y por el futuro de las nuevas generaciones.

Este ejemplo muestra claramente lo importante que es comprender, sentir y encarnar la integridad y la armonía en la vida. Integridad de lo espiritual y material, moral y tecnológico. Solo las armas poderosas y modernas o solo el espíritu indomable por sí solos no pueden conducir a la victoria. Sólo la unidad de estos factores conduce al éxito en la lucha.

Por eso, en mi profunda convicción, es tan importante el factor espiritual, moral, educativo, en la vida y desarrollo de vuestra Universidad. Aunque es una institución científica y educativa de orientación técnica, y no puramente humanitaria y, más aún, teológica, sin un componente espiritual, la misión de una Universidad incluso técnica no puede cumplirse con verdadero éxito.

Las conexiones del Politécnico de Kiev con nuestra Iglesia Ortodoxa Local de Ucrania, cuyo signo visible es la Iglesia Universitaria de San Nicolás, donde rezamos hoy, nuestras reuniones, la implementación de varios programas de cooperación, en mi opinión, todo esto es una contribución significativa al desarrollo de un enfoque holístico e integral de este tipo para el trabajo científico, para el proceso educativo y educativo. Estoy personalmente agradecido con usted, Mykhailo Zakharovych, como rector, y estoy agradecido con el equipo que dirige por comprender la importancia de tal conexión y nuestra cooperación.

Los nombres de estudiantes y científicos destacados del Politécnico de Kyiv del pasado no solo son un recordatorio de su pasado, sino también una motivación e inspiración para el futuro. Creo y deseo que entre las actuales y futuras generaciones de vuestra familia universitaria haya quienes la glorificarán a nivel mundial con logros no menos que destacados antecesores. Después de todo, además de la victoria, que sin duda será para Ucrania, todos enfrentamos la tarea de una mayor restauración y desarrollo de la Patria. El éxito en la ejecución de esta tarea dependerá también en gran medida del desarrollo de la ciencia, del fortalecimiento de nuestra capacidad de defensa y del progreso técnico y tecnológico. ¡El potencial del Politécnico de Kyiv como centro científico y educativo líder en Ucrania es invaluable!

Así que desde el fondo de mi corazón quiero desearles todo el éxito en su trabajo, la inspiración y bendición de Dios. ¡Gracias!