{"id":1372,"date":"2026-09-22T00:07:29","date_gmt":"2026-09-22T00:07:29","guid":{"rendered":"https:\/\/orthodoxs.org\/?p=1372"},"modified":"2026-09-22T00:12:31","modified_gmt":"2026-09-22T00:12:31","slug":"ovejas-entre-lobregos-la-sabiduria-del-testimonio-en-la-era-de-la-cancelacion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/orthodoxs.org\/?p=1372","title":{"rendered":"Ovejas entre L\u00f3bregos: La Sabidur\u00eda del Testimonio en la Era de la Cancelaci\u00f3n"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>Reflexi\u00f3n sobre el evangelio de Mateo 10, 16-23<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em><strong>El Tribunal de la Opini\u00f3n P\u00fablica<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>Vivimos en una era parad\u00f3jica que se jacta de su tolerancia mientras erige los m\u00e1s sofisticados mecanismos de exclusi\u00f3n social jam\u00e1s concebidos. El hombre contempor\u00e1neo ha sido despose\u00eddo de sus tradiciones, despojado de su identidad trascendente y arrojado al v\u00e9rtigo de una libertad sin br\u00fajula. La &#8220;aldea global&#8221; que McLuhan profetiz\u00f3 se ha convertido en un pan\u00f3ptico digital donde cada opini\u00f3n es susceptible de ser juzgada, cada palabra escudri\u00f1ada y cada disidencia, aniquilada mediante el exorcismo social del &#8220;cancelamiento&#8221;.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>En este contexto, el disc\u00edpulo de Cristo experimenta una extra\u00f1a familiaridad con aquella advertencia evang\u00e9lica: &#8220;Los llevar\u00e1n a los tribunales, los azotar\u00e1n en las sinagogas, los llevar\u00e1n ante gobernadores y reyes por mi causa&#8221;. Los tribunales de anta\u00f1o eran instituciones visibles; los nuestros son algoritmos invisibles que dictaminan nuestra pertinencia social con la fr\u00eda precisi\u00f3n de un veredicto inapelable. Los azotes ya no son l\u00e1tigos de cuero, sino la humillaci\u00f3n p\u00fablica en las plazas virtuales. Los gobernadores y reyes han sido reemplazados por ejecutivos de plataformas tecnol\u00f3gicas que, con un clic, pueden borrar nuestra presencia digital, nuestra reputaci\u00f3n y, en muchos casos, nuestro sustento econ\u00f3mico.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>\u00bfC\u00f3mo, entonces, vivir la vocaci\u00f3n prof\u00e9tica del Evangelio sin sucumbir al miedo o, peor a\u00fan, a la acomodaci\u00f3n? \u00bfC\u00f3mo ser &#8220;ovejas entre lobos&#8221; sin perder la identidad ni la integridad? He aqu\u00ed el n\u00facleo de nuestra reflexi\u00f3n, donde la antropolog\u00eda ortodoxa ofrece una respuesta que la ciencia secular apenas atisba en sus an\u00e1lisis sociol\u00f3gicos.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em><strong>La Crisis del Testimonio en la Posmodernidad<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>La dificultad fundamental del cristiano contempor\u00e1neo no radica en la ausencia de informaci\u00f3n teol\u00f3gica, sino en la desconexi\u00f3n entre el dogma profesado y la vida vivida. Vivimos una era de &#8220;gnosticismo digital&#8221;, donde la fe se reduce a una colecci\u00f3n de datos accesibles en dispositivos port\u00e1tiles, pero desprovista de la densidad existencial que exige el seguimiento de Cristo. El mundo secular nos ofrece un pacto tentador: &#8220;Creen en lo que deseen, pero en privado; profesen lo que gusten, pero sin esc\u00e1ndalo; adoren a quien quieran, pero que no perturbe el orden establecido&#8221;.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>Jes\u00fas, sin embargo, rompe este fr\u00e1gil equilibrio con una provocaci\u00f3n radical: no hay testimonio sin riesgo, no hay misi\u00f3n sin confrontaci\u00f3n, no hay profec\u00eda sin incomodidad. La serpiente y la paloma no son figuras ret\u00f3ricas decorativas, sino una antropolog\u00eda completa del disc\u00edpulo que debe navegar las aguas turbulentas de un mundo que, aunque creado por Dios, yace &#8220;en el maligno&#8221; (1 Jn 5,19).<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>El pensamiento contempor\u00e1neo, en su b\u00fasqueda de seguridad psicol\u00f3gica y cohesi\u00f3n social, ha desarrollado una fascinaci\u00f3n por el &#8220;relato seguro&#8221;, la narrativa que no ofende, la teolog\u00eda light que no exige conversi\u00f3n. Pero el Evangelio es inherentemente peligroso porque pone en cuesti\u00f3n los \u00eddolos de cada \u00e9poca. Nuestra pregunta, pues, no es c\u00f3mo evitar el conflicto, sino c\u00f3mo mantener la fidelidad en medio de \u00e9l, confiando no en nuestra elocuencia, sino en la asistencia del Esp\u00edritu Par\u00e1clito.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em><strong>La Serpiente y la Paloma en la Tradici\u00f3n<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>La Astucia de la Serpiente: Una Virtud Recuperada<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>&#8220;Sean, pues, precavidos como las serpientes y sencillos como las palomas&#8221; (Mt 10,16). La interpretaci\u00f3n superficial podr\u00eda llevarnos a una contradicci\u00f3n insalvable. Sin embargo, la Tradici\u00f3n de la Iglesia, particularmente la ex\u00e9gesis de los Padres Griegos, desvela una s\u00edntesis profunda que ilumina el alma del disc\u00edpulo.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>San M\u00e1ximo el Confesor, en sus Centurias sobre la Caridad, nos ense\u00f1a que la astucia de la serpiente no alude a la malicia, sino a la prudencia divina que preserva la integridad del tesoro evang\u00e9lico. As\u00ed como la serpiente, seg\u00fan la fisiolog\u00eda antigua, proteg\u00eda su cabeza ofreciendo su cuerpo al peligro, el cristiano debe proteger la Cabeza, que es Cristo, exponi\u00e9ndose \u00e9l mismo antes que comprometer la verdad revelada. La astucia no es, por tanto, un c\u00e1lculo mundano, sino la capacidad de distinguir los tiempos y las oportunidades para sembrar la Palabra, sabiendo que &#8220;el campo es el mundo&#8221; (Mt 13,38) y el sembrador debe conocer la tierra donde arroja la semilla.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>San Juan Cris\u00f3stomo, el &#8220;Boca de Oro&#8221;, en su Homil\u00eda sobre el Evangelio de Mateo, profundiza: &#8220;El Se\u00f1or no nos ordena la simpleza irracional, sino la mezcla de la prudencia y la inocencia. As\u00ed como la serpiente, con su astucia, se despoja de su piel vieja, as\u00ed nosotros debemos despojarnos de la antigua vida y revestirnos de la nueva&#8221;. La astucia de la serpiente, pues, se conecta con la metanoia (conversi\u00f3n): el disc\u00edpulo debe despojarse de las artima\u00f1as del &#8220;viejo Ad\u00e1n&#8221; para revestirse de la sabidur\u00eda del &#8220;nuevo Ad\u00e1n&#8221;, Cristo.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>La Sencillez de la Paloma: La Rectitud de la Intenci\u00f3n<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>La paloma, en la tipolog\u00eda b\u00edblica, es el ave del sacrificio y la pureza, portadora del ramo de olivo que anuncia el fin del diluvio y la reconciliaci\u00f3n de Dios con la humanidad (Gn 8,11). Su sencillez (akeraios en griego) significa literalmente &#8220;sin mezcla&#8221;, &#8220;sin doblez&#8221;. El disc\u00edpulo no debe tener doble intenci\u00f3n, no debe servir a dos se\u00f1ores. Su mirada debe ser haplous (simple), como la luz que ilumina todo el cuerpo (Mt 6,22).<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>San Gregorio Nacianceno, el Te\u00f3logo, conecta esta sencillez con la pureza del coraz\u00f3n, aquella bienaventuranza que permite ver a Dios. El coraz\u00f3n sencillo no elabora estratagemas ni calcula conveniencias; act\u00faa movido por el amor a Cristo, buscando no su inter\u00e9s, sino la gloria de Dios. Esa sencillez, lejos de ser ingenuidad, es la capacidad de percibir la presencia de Dios en medio de la complejidad del mundo, manteniendo la rectitud de la intenci\u00f3n incluso cuando la astucia parece dictar otra cosa.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>El Esp\u00edritu como Par\u00e1clito: La Promesa del Testimonio<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>&#8220;Cuando los enjuicien, no se preocupen por lo que van a decir o por la forma de decirlo, porque en ese momento se les inspirar\u00e1 lo que han de decir. Pues no ser\u00e1n ustedes los que hablen, sino el Esp\u00edritu de su Padre el que hablar\u00e1 por ustedes&#8221; (Mt 10,19-20).<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>Aqu\u00ed se sit\u00faa el coraz\u00f3n teol\u00f3gico del pasaje. El disc\u00edpulo no es un orador ni un fil\u00f3sofo que debe preparar un discurso apolog\u00e9tico impecable; es un testigo (en griego m\u00e1rtys) que, en la hora de la prueba, es asistido por el Par\u00e1clito (el Abogado, el Consolador, el Defensor). San Ireneo de Lyon, en su Contra las Herej\u00edas, insiste en que el Esp\u00edritu Santo es quien garantiza la fidelidad de la Tradici\u00f3n apost\u00f3lica, guiando a la Iglesia a toda la verdad. En el momento del testimonio, el Esp\u00edritu no anula la persona, sino que la transfigura; suscita en ella una sabidur\u00eda que sobrepasa su capacidad natural.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>San Sime\u00f3n el Nuevo Te\u00f3logo, en sus Himnos, describe esta experiencia como una iluminaci\u00f3n del nous (la mente) que permite percibir y expresar las realidades divinas con una lucidez que no proviene de la ret\u00f3rica humana, sino de la unci\u00f3n celestial. La promesa no es la exenci\u00f3n del sufrimiento, sino la presencia en el sufrimiento. El testimonio cristiano no se fundamenta en la habilidad del testigo, sino en la fidelidad del Testigo supremo, el Esp\u00edritu que da testimonio de Cristo.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em><strong>El Testimonio en el Culto de la Iglesia<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>La Iglesia no ense\u00f1a la doctrina del testimonio como una teor\u00eda abstracta; la ora en cada celebraci\u00f3n lit\u00fargica, particularmente en el oficio de los m\u00e1rtires. El Menaion (el libro de los servicios mensuales) est\u00e1 poblado de himnos que celebran la victoria de los testigos de Cristo. Escuchemos al kontakio de San Esteban, el protom\u00e1rtir, en la Octava de Navidad:<\/em><\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>&#8220;Ayer el Se\u00f1or de la creaci\u00f3n se manifest\u00f3 en la carne; hoy el protom\u00e1rtir Esteban, vencedor, es arrebatado del cuerpo. Ayer el Rey tom\u00f3 carne; hoy el siervo abandona la carne. Ayer el Rey naci\u00f3 como hombre; hoy el siervo es apedreado por \u00c9l. El protom\u00e1rtir es el primer fruto de los m\u00e1rtires&#8221;.<\/em><\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>En la Divina Liturgia, particularmente en el Trisagio, la Iglesia proclama: &#8220;Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal, ten piedad de nosotros&#8221;. Esta triple aclamaci\u00f3n, como ense\u00f1an los Padres, no solo glorifica a la Trinidad, sino que prepara al fiel para el testimonio: el que reconoce la santidad de Dios es llamado a reflejarla en su vida, incluso en medio de la persecuci\u00f3n.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>La Eucarist\u00eda misma es el testimonio supremo (martyria) del amor de Cristo, su entrega voluntaria por la vida del mundo. Cada vez que comulgamos, no solo recibimos el Cuerpo y la Sangre del Se\u00f1or, sino que somos configurados con \u00c9l en su ofrenda. San Ignacio de Antioqu\u00eda, camino al martirio, escrib\u00eda a los Romanos: &#8220;Soy trigo de Cristo; que sea molido por los dientes de las fieras para ser hallado pan puro&#8221;. La Liturgia no es una mera ceremonia, sino la escuela donde aprendemos el arte del testimonio, la gram\u00e1tica del martirio.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em><strong>El Testimonio en la Vida Cotidiana<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>\u00bfC\u00f3mo se traduce esta ex\u00e9gesis patr\u00edstica a la experiencia concreta del cristiano que, d\u00eda a d\u00eda, enfrentar\u00e1 su lugar de trabajo, su familia o su c\u00edrculo social?<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>El Discernimiento de los Tiempos (La Astucia)<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>La astucia de la serpiente se manifiesta en la capacidad de discernir cu\u00e1ndo hablar y cu\u00e1ndo callar, cu\u00e1ndo denunciar la injusticia y cu\u00e1ndo mostrar misericordia. No es una astucia defensiva para salvar la propia piel, sino econ\u00f3mica para salvar el testimonio. San Pablo, astuto como serpiente, se hizo &#8220;todo para todos&#8221; (1 Co 9,22) para ganar a algunos, sin claudicar en la verdad. Esto implica, en la pr\u00e1ctica, saber presentar la fe con el lenguaje de nuestro tiempo, sin traicionar su esencia. Implica tambi\u00e9n saber retirarse estrat\u00e9gicamente, como el Se\u00f1or que &#8220;pas\u00f3 en medio de ellos y se fue&#8221; (Lc 4,30) cuando el peligro era inminente, no por miedo, sino porque &#8220;no hab\u00eda llegado a\u00fan su hora&#8221; (Jn 7,30).<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>En el \u00e1mbito laboral, esto podr\u00eda significar no precipitarse en una confrontaci\u00f3n in\u00fatil, sino esperar el momento oportuno para dar testimonio con serenidad y respeto. En las redes sociales, implica no caer en la trampa de la pol\u00e9mica est\u00e9ril, sino sembrar la Palabra con la humildad de quien sabe que el Esp\u00edritu es quien convierte los corazones.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>La Rectitud de la Intenci\u00f3n (La Sencillez)<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>La sencillez de la paloma no es una invitaci\u00f3n a la credulidad ni a la falta de criterio. Es la pureza de la intenci\u00f3n que busca solo la gloria de Dios y la salvaci\u00f3n de las almas. Cuando damos testimonio, debemos examinar nuestro coraz\u00f3n: \u00bfbuscamos tener raz\u00f3n, o buscamos la verdad? \u00bfDeseamos vencer en un debate, o deseamos que la persona a quien hablamos encuentre a Cristo?<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>San Isaac de N\u00ednive, en sus Homil\u00edas Asc\u00e9ticas, nos advierte: &#8220;No desprecies al pecador, porque no sabes si sus l\u00e1grimas lavar\u00e1n tus propias transgresiones&#8221;. La sencillez nos preserva de la soberbia del fariseo, nos mantiene en una actitud de humildad que sabe que el testimonio m\u00e1s elocuente es el amor tangible. La familia es el primer campo de batalla: el esposo que perdona, la esposa que soporta, los hijos que honran, el padre que no provoca a ira \u2014todo ello es testimonio que no necesita palabras\u2014.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>La Confianza en el Esp\u00edritu (La Oraci\u00f3n)<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>La promesa de la asistencia del Esp\u00edritu no excusa de la preparaci\u00f3n, pero la relativiza. San Juan Cris\u00f3stomo, en su Homil\u00eda 33 sobre el Evangelio de Mateo, aclara: &#8220;Cristo no dijo &#8216;no estudi\u00e9is&#8217;, sino &#8216;no os preocup\u00e9is&#8217;. El estudio es virtud; la preocupaci\u00f3n es falta de fe. Preparad la lengua con la Palabra de Dios, pero confiad la respuesta al Esp\u00edritu&#8221;.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>Esto significa, en la pr\u00e1ctica, cultivar una vida de oraci\u00f3n constante. El cristiano que se alimenta diariamente de la Escritura y de los sacramentos, que recurre al Padrenuestro y a la Oraci\u00f3n de Jes\u00fas, tiene en su coraz\u00f3n un tesoro del cual el Esp\u00edritu puede extraer en el momento de la prueba. La hesych\u00eda (el silencio interior) no es una evasi\u00f3n del mundo, sino el espacio donde el alma escucha la voz del Par\u00e1clito que la capacita para hablar.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>La Perseverancia en el Amor (La Victoria)<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>&#8220;El que persevere hasta el fin, se salvar\u00e1&#8221; (Mt 10,22). La perseverancia no es un esfuerzo meramente humano; es la cooperaci\u00f3n con la gracia que nos sostiene. San Gregorio de Nisa, en su Vida de Mois\u00e9s, describe la vida cristiana como un \u00e9pektasis (un extenderse hacia adelante, una tensi\u00f3n constante hacia la meta). El disc\u00edpulo no alcanza la perfecci\u00f3n en un instante; la theosis es un proceso, una lucha sostenida contra las pasiones, una carrera que exige constancia.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>En la vida cotidiana, la perseverancia significa no rendirse ante el primer fracaso, no desanimarse ante la primera burla, no abandonar el puesto cuando la familia nos rechaza o el trabajo nos hostiga. Significa volver a empezar, como el labrador que espera la lluvia temprana y tard\u00eda (St 5,7), confiando en que Aquel que comenz\u00f3 la buena obra en nosotros la completar\u00e1 (Flp 1,6).<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em><strong>Conclusi\u00f3n Ic\u00f3nica: Mirando al Reino<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>Los santos han le\u00eddo este Evangelio no como un ideal inalcanzable, sino como una hoja de ruta trazada por el mismo Cristo. San Ignacio de Antioqu\u00eda, camino a Roma para ser devorado por las fieras, escrib\u00eda: &#8220;Dejadme ser imitador del sufrimiento de mi Dios&#8221;. San Policarpo, en la hoguera, oraba: &#8220;Te bendigo porque me has hecho digno de este d\u00eda y de esta hora&#8221;. San Esteban, apedreado, clamaba: &#8220;Se\u00f1or, no les imputes este pecado&#8221; (Hch 7,60).<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>No todos estamos llamados al martirio de sangre, pero todos estamos llamados al martirio blanco de la fidelidad cotidiana, al testimonio silencioso pero constante en medio de un mundo que, aunque hostil, sigue siendo el campo de la mies del Se\u00f1or. La promesa final del Evangelio nos sostiene: &#8220;No alcanzar\u00e1n a recorrer todas las ciudades de Israel, antes de que venga el Hijo del hombre&#8221; (Mt 10,23). Esta venida no es solo la Parus\u00eda final; es tambi\u00e9n la venida del Se\u00f1or en la Eucarist\u00eda, en la gracia, en la muerte de cada m\u00e1rtir, en la victoria final de la Iglesia.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>La historia no termina con la persecuci\u00f3n; termina con el triunfo del Cordero, el Kyrios que viene sobre las nubes para juzgar a vivos y muertos. Nuestra mirada debe estar fija en el escat\u00f3n, en el Reino que ya ha comenzado en el Bautismo y se consumar\u00e1 en la Parus\u00eda. Entonces, &#8220;la muerte ser\u00e1 devorada para siempre&#8221; (Is 25,8) y los lobos se recostar\u00e1n con los corderos (Is 11,6). La astucia de la serpiente se transformar\u00e1 en sabidur\u00eda perfecta, y la sencillez de la paloma, en contemplaci\u00f3n eterna.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>Mientras tanto, caminamos como peregrinos, llevando en vasos de barro el tesoro de la fe (2 Co 4,7). No temamos ser ovejas entre lobos, porque el Buen Pastor ya ha dado su vida por las ovejas (Jn 10,11). Con la astucia de la serpiente para no caer en la trampa del enemigo, y la sencillez de la paloma para no perder la paz del coraz\u00f3n, avancemos hacia la meta, &#8220;corriendo con perseverancia la carrera que tenemos por delante, fijos los ojos en Jes\u00fas, el autor y consumador de la fe&#8221; (Hb 12,1-2).<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>Oh, Esp\u00edritu Santo, Par\u00e1clito y Abogado nuestro, que en el momento de la prueba pones en nuestros labios la palabra justa, concede a tus siervos la prudencia de la serpiente y la pureza de la paloma. L\u00edbranos del miedo, fortalece nuestra perseverancia, y haz de nuestras vidas un testimonio vivo de Cristo crucificado y resucitado. Que, siguiendo el ejemplo de los santos m\u00e1rtires y confesores, lleguemos a la patria celestial, donde contemplaremos tu gloria cara a cara. Por Jesucristo, nuestro Se\u00f1or, que vive y reina contigo y con el Padre, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Am\u00e9n.<\/em><\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-large\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/blogger.googleusercontent.com\/img\/a\/AVvXsEirFsy3dkq6eBfBiVA6gKoc1ZGLJo7WsUANatjS1SJSQoLwHlVN_0xGyyaYR6cuvbGv-t8z-TR1lLR1KfKhy1AeOGEZMb3wrS7zWPJFQYeMvnAai5Vudo_UqQEPV-IxKa9pY4OQuspsK3GdaYHqxYmyYnoFIV1KibnG5-BsUPcTUpmh2WgHH4aZk2G4kdw=w400-h218\" alt=\"\"\/><\/figure>\n<\/div>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Reflexi\u00f3n sobre el evangelio de Mateo 10, 16-23 El Tribunal de la Opini\u00f3n P\u00fablica Vivimos en una era parad\u00f3jica que se jacta de su tolerancia mientras erige los m\u00e1s sofisticados mecanismos de exclusi\u00f3n social jam\u00e1s concebidos. 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